Viajar ligero para construirlo todo de nuevo

¿Qué nos impide disfrutar una arepa con empatía?

A mediados del 2016 comencé los preparativos para abrir mi primer restaurante en Lima. Un restaurante mediano que llegó a emplear a un equipo de 18 personas. Las entrevistas en aquel entonces, las primeras en las que yo ejecutaba el rol de entrevistador, eran en gran parte a chicas y chicos venezolanos que caminaban por el vecindario buscando trabajo. En esa época, el gobierno impedía que más del 20% de una planilla fuera extranjera y cobraba en impuestos el 30% de sus sueldos por el primer año de residencia en el país. Después de pasar por las preguntas básicas para descifrar si era la persona correcta para el puesto -usualmente sobre cualificados para uno de cocinero, mesero o barista- terminaba preguntando un poco sobre su historia. Mi interés era en realidad mostrar empatía, hacerlos sentir bienvenidos, deseando que nos portemos bien como anfitriones en un país en el que no solemos serlo. 

Desde el 2015, 5,5 millones de venezolanos emigraron de su país, según datos de las Naciones Unidas. Un éxodo que representa el mayor desplazamiento en el menor lapso de la historia moderna de América Latina y el Caribe. 

Las migraciones no son nuevas para el Perú ni el mundo. Suelen ser resultado de situaciones insostenibles las que incitan a moverse en el territorio. Qué difícil debe ser decidir dejar tu hogar porque ya no tiene las más básicas oportunidades que ofrecer, porque tu vida y la de los que quieres está en riesgo. Porque ya no tienes nada más que perder. Viajar ligero para construirlo todo de nuevo.

Cada campaña electoral, cada crisis política o social (y ahora sanitaria), cada noticia de medios irresponsables que exageran hechos esporádicos son alimento para despertar y hacer efervescer nuestras más profundas inseguridades como sociedad. La discriminación, xenofobia, machismo y estigmatización en contra de los venezolanos van en aumento año a año y en su mayoría por motivos que aunque comprensibles, escapan de la realidad. 

Las preocupaciones principales son la precarización de empleo, el colapso de los servicios y la asociación de migración con la idea de inseguridad y delincuencia. Pero en realidad lo que evidencia son deficiencias preexistentes en nuestras naciones. Solo para enfocarme en la inseguridad y delincuencia. Un estudio del Washington Brookings Institution y el Migration Policy Institute concluye que los inmigrantes venezolanos en Colombia, Perú y Chile cometen menos delitos per cápita que la población nativa al 2019. También, tomando las cifras de encarcelamientos en el Perú como tasa de criminalidad, tan solo el 1,3% de reclusos son extranjeros. Y en Lima, según datos que compartió el gobierno regional con la ONU, el 1,8% de denuncias realizadas son en contra de venezolanos. 

500 años de fusión es el título de uno de los libros publicados por Gastón Acurio, en el que describe y celebra la riqueza de nuestro mestizaje. Lo que nos hace diferentes y lo que nos permitió celebrar orgullosos el título a mejor destino gastronómico mundial por tantos años consecutivos. Qué sería de nosotros sin la inmigración de la comunidad China en la historia del Perú y el chifa de domingo. Es gracias a los japoneses que encontramos tiraditos en la carta de todas y cada una de las cevicherías del país. No tendríamos picarones y anticuchos si no fuera por la comunidad árabe. Me pregunto qué sería de mi existencia sin las inmigraciones de las comunidades vasca e italianas de las que desciendo y si el Perú sería lo que es hoy sin alguno de estos mejunjes culturales. 

Un recorrido rápido por los pasillos de un supermercado o del internet van mostrando huella de lo que tal vez sea nuestro próximo mestizaje. Sin ir muy lejos, agradezco por lo compartido. Por esas voces y sonrisas con las que tuve la suerte de trabajar y que de paso lograron las inclusiones de la harina Pan en mi despensa y las arepas en mi dieta, como también agradezco por la apertura de uno de mis restaurantes favoritos en Lima que casualmente es de origen, paladar y creatividad venezolanos. 

Miro con ilusión un futuro supuesto en el que después de haberles dado una bienvenida cálida y nuestro estado – en vez de enviar camiones blindados a la frontera – les asegure condiciones y derechos básicos de educación, trabajo y salud; fortalezca y empodere una comunidad que tiene mucho por ofrecer. Miro con ilusión a los sabores de ese futuro, los platos y restaurantes que encontraremos en las esquinas del país y los insumos que se volverán parte de nuestras comidas del día a día. 

Publicado por matiascilloniz

Chef propietario de Gocta Natura Reserve, mó.café y Festival Virtual Kitchens; un hotel boutique en la región Amazonas, un café miraflorino y una marca paraguas de restaurantes exclusivamente para delivery en Lima, respectivamente. También formo parte de la ONG Despensa Amazónica la cual busca acortar brechas entre la región amazónica y las ciudades, a través del estudio de sus recursos, ingredientes, técnicas y cultura en general. Estoy principalmente enfocado en el impacto que tiene nuestra dieta en la salud, la sociedad y en el planeta. Además, representé al Perú en festivales gastronómicos internacionales como Figa en Brasil, Masticar en Argentina, Alimentarte en Colombia y el Global Gastroeconomy Summit en Turquía, entre otros.

5 comentarios sobre “Viajar ligero para construirlo todo de nuevo

  1. Efectivamente es obligación del gobierno velar por nuestra seguridad, brindarnos más y mejores servicios básicos, por que los extranjeros no vienen a quitarnos nada, ellos como nosotros están luchando por vivir.
    Algunas décadas atrás los peruanos fueron quienes migraron en masa, algunos se siguen yendo por que no confían en ver a Perú como ese país desarrollado que nos entregará esos servicios básicos por los que tributamos los que trabajamos. Los venezolanos sólo están reconstruyendo su historia por que ni tienen ya ni qué comer.
    Un poco de empatia y objetividad y reclamemos nuestra seguridad al gobierno que esa sí que es su función.
    Muy buen artículo Matías

  2. No me queda mas que agradecer esta maravilla de articulo… Gracias gracias a Gracias!!!!
    Y soy testigo y beneficiaria de lo maravilloso que son los peruanos como anfitriones y como hab apoyado a nuestros connacionales.
    Te saluda
    Isabel Carvallo

  3. Sería importante mirar con ojo crítico las narrativas construidas por el boom gastronómico alrededor de las migraciones: son casi siempre excesivamente romantizadas y suelen obviar o tratar de manera demasiado superficial (seguramente sin mala fe) las precarias condiciones en que se iniciaron y las muestras de discriminación que les siguieron (y siguen).

    El caso de la migración japonesa, por ejemplo, está cargado de momentos terribles (contratos esclavizantes, ataques prensa hostil, saqueos, cobro de cupos, discriminación institucionalizada y hasta deportaciones a campos de concentración en EE.UU.); de estos hechos no queda nada en la historia de la cocina nikkei que tanto nos gusta oír.

    Quizá enriqueciendo las narrativas alrededor de nuestras fusiones gastronómicas, dotándolas de más voces, dejándolas lucir también sus momentos más oscuros, ayudaríamos a la sociedad, sobre todo al mundo de la restauración, a ser más empático con la situación venezolana, y así, no repetir los horrores del pasado.

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